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Una drástica transformación – por Catalina Rivera Perusquía

Ramiro el rinoceronte vivía feliz en la selva, tenía buenos amigos, una familia cariñosa, al parecer se conformaba con eso de no ser por un mínimo detalle: su inseguridad.Se conflictuaba mucho al no poder adaptarse ante cambios muy repentinos y dicha situación lo acongojaba.Si sus antepasados pudieron adaptarse a las situaciones ambientales ¿por qué no podría él?,claro que aquí se trata de un caso donde no tuvieron de otra.

 

Un día ocurrió algo extraordinario: el cielo se nubló dando lugar a una lluvia de rocas azules en llamas.Sin dudarlo, todos emprendieron la fuga y Ramiro no era tan rápido para escapar: sin previo aviso lo golpeó una gran roca dejándolo inconsciente.

 

Pasadas unas horas despertó y notó algo peculiar: su cuerpo tenía tres formas diferentes; ahora contaba con jorobas de camello que lo surtirían de agua durante varias semanas por el desierto y una cola de pescado que le permitiría vivir en el mar por un tiempo.De esta manera podría adaptarse fácilmente en cualquier entorno y, lo mejor, que podía cambiar de forma siempre que lo deseara.

 

Y así, aprendió a ser seguro de sí.

 

  • Catalina Rivera Perusquía es alumna de primer semestre en Ciencias de la Comunicación.

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Fernando Chávez López