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Rafaela – por Alexandro D. Arévalo – UNLA – Blog
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Rafaela – por Alexandro D. Arévalo

Para celebrar el cumpleaños de mi Laura, mi esposa, decidí sacarla de la ciudad. El plan era hacer un picnic en un bosque de árboles caducifolios, por lo que en esta época del año las hojas se desprenden de las ramas y danzan al compás del silbido provocado por el viento. Es algo mágico, como un sueño. Desafortunadamente, a mi Laura no le resulta tan fascinante.

 

Llegamos a eso del mediodía. Decidimos seguir un sendero de piedritas y, por lo que nos había dicho la anciana, éste nos llevaría al corazón del bosque. El clima era perfecto, los ligeros rayos del sol que se colaban entre las copas de los árboles acariciaban mi piel. Sentía una tibieza placentera. Nuestras miradas se cruzaron, mi Laura sonrió dejándome ver sus dientes blancos perlados. El tiempo se detuvo, estábamos solos en el planeta; pareciera que el viento nos borrara todas las riñas e intensificara los buenos recuerdos: el día que la conocí, el día de nuestra primera cita, el día de nuestra boda.

 

Avanzamos a lo más profundo del bosque y, poseído, la tomé entre mis brazos. Estuvimos así sólo unos minutos pero se sintió como una vida entera a su lado. Mi piel rozaba la suya, su aroma se impregnaba hasta mis huesos: éramos uno mismo, un alma, un corazón.

 

Escuchamos jadeos y algunos graznidos a la distancia, tan fuertes que las aves salieron, despavoridas, de entre las ramas. Perseguimos los ruidos. Encontramos una forma verdaderamente hermosa y, a la vez, indescriptible, casi mística: Rafaela (o así la nombró mi Laura). Mi esposa, hechizada, caminó cautelosamente hacia Rafaela. Tocó su cuerno. Hubo una conexión instantánea entre ellas que, a la fecha, sigo sin entender. Susurró al oído de la bestia y, en seguida, ambas lloraron un mar de lágrimas; se prolongó por minutos, horas, días…

 

Desde entonces no he visto a Laura. Me fue imposible separarlas. Su conexión fue más pura, sincera, desinteresada.

 

  • Alexandro D. Arévalo es alumno de primer semestre en Ciencias de la Comunicación.

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Fernando Chávez López