Arriba
¡Mi primer día de trabajo! – UNLA – Blog
fade
3552
post-template-default,single,single-post,postid-3552,single-format-standard,eltd-core-1.0,flow-ver-1.2,,eltd-smooth-page-transitions,ajax,eltd-blog-installed,page-template-blog-standard,eltd-header-type2,eltd-sticky-header-on-scroll-up,eltd-default-mobile-header,eltd-sticky-up-mobile-header,eltd-menu-item-first-level-bg-color,eltd-dropdown-default,eltd-dark-header,wpb-js-composer js-comp-ver-4.11,vc_responsive
UNLA - Blog / Campus Life  / ¡Mi primer día de trabajo!

¡Mi primer día de trabajo!

Ser Godínez no es tan malo como lo dicen

Por Heber Sánchez

Estudiante de Ciencias de la Comunicación

Hay momentos en tu vida en que llegas a un estado constante de confort tal que irónicamente hasta te sientes incómodo. Y es que sí, la mayoría de las personas por muy perezosas que creamos ser, no podemos estar más de unas cuantas horas al día sin hacer nada.

En enero de 2016, iniciando el 6° semestre de mi licenciatura, me di cuenta que tenía tiempo libre que bien podía invertir en algo de provecho. Haciendo mi propia “luchita” y esforzándome buscando un lugar ideal donde pudiera desarrollarme en lo que me gusta, encontré una oportunidad en la Coordinación General de Comunicación Social del Estado de Michoacán.

Claro que al ser un estudiante promedio de 20 años, no aspiraba a hacer demasiado en un horario laboral de medio tiempo. Sin embargo; terminé sorprendiéndome yo mismo cuando me di cuenta de la cantidad de cosas que puedes hacer en 4 horas diarias.

Cuando me citaron para empezar a trabajar –un lunes 15 de enero, para ser exactos– me pregunté cómo sería realmente este trabajo. Comencé imaginando muchas cosas: unirme al famosísimo club de los Godínez, personaje ficticio-genérico que reconocemos como la infelicidad en persona; la fábrica de destrucción de sueños; la unión de los eruditos de puestos de gorditas y un círculo de asalariados con baja autoestima.

Al entrar me topé con que la cosa no era tan extrema, incluso fue mejor de lo que pensé. Aprendí que ser “Godín” no es tan malo como pensamos, todo depende del lugar que elijas.

Me comisionaron al área de Difusión, más específicamente en el departamento de Producción, donde pondría todos los conocimientos ya aprendidos de mi carrera a la creación de spots de radio y televisión.

En mi primer día, llegué a una oficina  en donde se encontraba quien sería mi jefe directo. Para comenzar el interrogatorio, me cuestionó si sabía o no usar los programas de edición que íbamos a necesitar; sí, aquellos programas que durante 2 años aprendí en la licenciatura y de los cuales en ese momento no entendía absolutamente nada. Era como si estuviesen todos traducidos en otro idioma, el idioma laboral.

No estaba ahí para que el profesor me enseñara a importar o exportar un archivo. Ahora yo era el profesor. Recordé entonces lo que alguna vez  un maestro me dijo: “No eres tonto por el hecho de no saber las cosas. Te hace tonto el no saberlas y no preguntar cómo hacerlas”.

Acomodé mi mente y mostré lo que sabía, aquello que me había costado mucho o poco aprender. Lo demás no me importaba, ya lo aprendería en su momento. Y así fue.

Tuve la fortuna de trabajar en un buen ambiente, con gente amable y trabajadora, con años de experiencia y que disfruta lo que hace. He aprendido muchas cosas en estos 5 meses, en gran parte gracias a mis compañeros y otro tanto al esfuerzo que yo pongo por aprender.

Las cosas en el mundo laboral no son fáciles. Lo que lo hace fácil es hacer las cosas de manera auténtica y con la mejor actitud que puedas. El secreto aquí está en hacer lo que disfrutas, por insignificante que parezca. Cuando te esfuerzas en lo que haces, llegas a conocer y desarrollar habilidades que ni siquiera sabías que tenías.

Actualmente sé que tengo un gran respaldo en mi universidad y en mi trabajo. No es una mejor que el otro o viceversa, sino que se complementan. En el área laboral aprecias la época de estudiante, no porque sea más fácil, sino porque en la escuela siempre habrá gente que te ayude a resolver tus dudas, te apoyará para ser mejor, podrás equivocarte muchas veces y siempre podrás mejorar. En el trabajo, lo anterior es posible, pero no tan fácil; es más una cuestión de crecimiento propio.

Estoy agradecido por tener esta oportunidad de crecer en muchos sentidos, mejorando habilidades y hábitos; conociendo muchas cosas de mí, y de lo que más disfruto hacer. Una experiencia que, en definitiva, no cambiaría por nada.

Comments

comments

Fernando Chávez López