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Mi experiencia en Potros UNLA

Por: Oscar Garduño Gutiérrez

– Como se dice cotidianamente “se valora algo más cuando ya no se tiene”, es un sentimiento que tengo hacia el haber participado en algún equipo representativo dentro de la universidad. Realmente no me quedo con el sentimiento de haber podido hacer algo más, sino que viéndolo desde afuera te das cuenta de ese buen momento que pasaste y que quedó atrás.

Realmente aprendí mucho dentro de estos 3 años y medio participando en el equipo, desde la disciplina y la puntualidad hasta la importancia de crear un buen ambiente y unión entre los miembros de un equipo. Recuerdo los primeros entrenamientos en los cuales prácticamente nuestra motivación era jugar el deporte que más amamos y poder representar a la universidad en este tipo de competencias: entrenando en una cancha donde no se podía salir de ese pequeño espacio porque si no se iba al pantano, con pocos balones y pocos jugadores. Ahora ya es otra situación… Pero lo que esas circunstancias nos enseñaron fue a ponernos más que nadie la camiseta y a tratar de levantar el equipo.

Relacionándolo con el marketing, asimilé que cuando una marca no te involucra, nunca la vas a hacer tuya y por lo tanto no vas a tener ese sentimiento. Alumnos que decían “hoy juegan los Potros” o “los Potros ahora jugaron mal” porque lo veían como muy ajeno a ellos y no parte de ellos mismos. Nosotros por lo menos siempre lo percibimos así.

Valdrá la pena que se trabaje más con los alumnos para tener mejor involucramiento con estos y que se genere un sentimiento de pertenencia más grande que hará una mejor experiencia universitaria en general de los alumnos, y que, por consecuencia hará que todo eso se trasmita hacia el exterior y más unión entre ellos.

Ahora sí veo un poco ajeno el equipo porque yo aprendí a ser potro estando ahí todos los partidos e involucrándome al cien por ciento con un grupo que se hicieron mis mejores amigos y en donde aprendimos a festejar en los momentos buenos y a apoyarnos en los malos. Ya ni siquiera con el tiempo de ir a ver los partidos que realmente tengo las ganas de ir a apoyar. Ojalá mis compañeros que se quedaron en el equipo sigan trasmitiendo ese sentimiento a las futuras generaciones e inclusive de mejor forma de lo que nosotros lo hicimos.

Realmente después de estos tres años y medio puedo decir que valió la pena cada entrenamiento en pleno calor a las 12 del día, cada viaje que hacíamos a las otras universidades donde prácticamente era todo el día y cada hora que le dediqué al equipo porque a final de cuentas, toda mi vida siempre seré Potro.

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Fernando Chávez López