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Internacionalización, Movilidad Y Migración

 

Por Ivonne Solano Chávez

Jefa de publicaciones

Uno de los ejes de nuestro modelo académico es la Internacionalización. Se trata de un factor muy importante en la formación académica. Un alto porcentaje de la población considera que la Internacionalización consiste únicamente en la oportunidad de viajar, estudiar y vacacionar en territorios nuevos, pero ésa es solo una parte llamada movilidad.

Las maneras en que la Internacionalización se concreta en la UNLA son variadas y diferentes. Algunas veces aparece en forma de migración. Cruzar una frontera cambiará la forma de apreciar una experiencia de vida en otro país. Ir o venir de un lugar a otro movidos por la necesidad económica, social, política o el simple deseo de conocer y estudiar, es otro factor que modifica la experiencia de internacionalizarnos.

En esta entrega de NEXUM decidimos preguntar a nuestros docentes y estudiantes extranjeros cómo viven la migración, pues estamos ciertos que si bien un número importante de migrantes en cualquier parte del mundo tiene experiencias complicadas y extremas, la migración a la vez reviste aspectos que fortalecen el desarrollo de las personas.

Conozcamos entonces la opinión de algunos miembros de nuestra comunidad migrante.

Me llamo Mary Patricia Rouille. Nací en Burlington, Vermont en Estados Unidos. He vivido en México por 38 años y aquí en Michoacán por 25. Cuando llegué aquí, pensé que iba a ser difícil conseguir trabajo, pero como había estudiado para ser maestra de inglés, siempre encontraba trabajo. La gente de México ha sido muy amable conmigo y mi familia. Los retos que he encontrado aquí han sido casi siempre con la burocracia. ¡Las reglas y las leyes de migración cambian tan frecuentemente que a veces uno viola la ley sin querer!

Para mí, México ha sido un lugar abierto para trabajar y viajar, pero tengo que admitir que amigos de otros países han experimentado dificultades durante sus estancias en México. Este país me ha cambiado en muchos aspectos, sobre todo en mi actitud acerca de cómo es la gente de otros lugares. Uno no puede juzgar a nadie por su lugar de origen, su idioma, su religión ni su género.

Mary Patricia Rouille es docente y colabora en el Centro de Idiomas UNLA.

 

Nací en Lieira, Portugal y desde hace cinco años vivo en Morelia. Antes de venir a México pensaba que no lograría adaptarme a la cultura mexicana. La mala influencia de los medios de comunicación apuntan erróneamente los problemas que tiene México. Mi mayor reto ha sido enfrentarme a la burocracia en cuestión de trámites migratorios. A pesar de estar casada con un mexicano y tener un hijo mexicano, casi he sido deportada. Debería haber un cambio en eso.

De las cosas gratas que me han sorprendido es ver a la personas comer en la calle. ¡Disfrutan tanto ponerle “un montón” de salsa a su comida! Hoy me encantan los taquitos, las gorditas y las quesadillas de la calle.

En general la sociedad mexicana es abierta. Excepcionalmente he vivido que en algunos trabajos los extranjeros no son bienvenidos. Familiarmente fue lo contrario. Fui bien recibida y amo a mi familia mexicana. Aquí, soy más feliz, más sociable, más humana. Siento que soy mejor que ayer y todavía faltan cosas por cambiar.

Helena Casiero Da Silva es docente y Coordinadora del Programa de Certificación en Lengua Portuguesa de la UNLA.

 

Nací en Castelo Branco, Portugal. Llegué a México en noviembre de 2012 y radiqué inicialmente en la ciudad de Guadalajara, posteriormente vine a Morelia. Llegué a México por cuestiones laborales, en mi país no tenía empleo y sabiendo que en México había oportunidad de enseñar mi lengua decidí arribar a estar tierras.

Mi estancia en este país ha sido afortunada. He tenido oportunidad de divulgar mi libro y además de ser docente, desempeñarme como traductor. ¿Retos? Quizá adaptarme al pago quincenal –en Portugal es mensual- y a una carga horaria mucho mayor. En mi país es de 35 horas a la semana. México tiene retos que superar, como todo país. Mi experiencia ha sido grata. Siempre me he sentido bien recibido y he desarrollado experiencias que en mi país no se me habían brindado.

Luis Norberto Fidalgo Da Silva Trindade Lourenco es docente del Programa de Certificación en Lengua Portuguesa de la UNLA.

 

Nací en Pontevedra, España y llegué a México en 2006 como alumna de movilidad a la Universidad Latina de América, proveniente de la Universidad de Santiago de Compostela. Después de un año lleno de muy buenas experiencias como estudiante, regresé a mi país con ganas de volver y con mi futuro marido, parte fundamental del resto de la historia. En 2011 decidimos volver a vivir en México y nos instalamos en Morelia desde entonces.

En mi caso me encontré con una sociedad mexicana receptiva y apapachadora, que me dio la bienvenida con los brazos abiertos, tanto en el campo laboral como en el personal. Aunque las diferencias culturales son grandes, también tenemos mucho en común, sobre todo en relación al papel de la familia, que resultó ser fundamental para mi adaptación.

Creo que después de pequeños choques culturales, el reto más grande es aprender a vivir y convivir con marcadas diferencias sociales. Después de estos años me gusta pensar que soy una persona más adaptable y abierta, con mayor capacidad para lidiar con la ambigüedad que genera el vivir en un país extranjero.

Paloma Pardo Manzanares es docente y Directora de la Licenciatura en Turismo de la UNLA.

 

Soy Hipólita Ramajo García, aunque todos me conocen como Poli. Nací, como dice Serrat, “cerca del mar”, en la mediterránea ciudad de Barcelona, España. Llegué a México y concretamente a la ciudad de Morelia, en el año de 2003, sin expectativa alguna de cómo iba a ser mi vida en este nuevo país, que dicho sea de paso y, por alguna extraña razón inexplicable, mi papá adoraba. Uno de los retos más importantes que enfrenté y sigo enfrentando es el aprender a vivir lejos del país que me vio nacer, no desde un sentimiento nacionalista, ya que por suerte me asumo como un mujer más universal, sino desde una dimensión psicológico-emocional, sobre todo en los momentos de soledad.

Considero que México todavía no es una sociedad abierta, porque siento, y digo siento con plena conciencia, que la gran masa crítica todavía vive anclada a un pasado que ya no existe y que necesitaría sanar. Mi análisis global sobre vivir en México es absolutamente positivo. Sé que lo que en realidad inició en el año 2003 fue el viaje de mi heroína interior. He experimentado una transformación consciente y holista para finalizar con un retorno a mí país, que no sé si será simbólico o verdadero. Sea como fuere, doy las gracias por todo lo vivido y espero seguir viviendo en este planeta llamado Tierra.

Hipólita Ramajo García es docente y colabora en el Área de Tutorías de la UNLA.

 

Fernando Chávez López
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